Por Daniel Olivero González
Libros, revistas y diarios fueron, desde siempre, parte del paisaje hogareño. Estaban ahí, como los muebles, como las voces familiares, como el olor del café en las mañanas. Aprendí a leer casi sin darme cuenta, movido más por la curiosidad que por la obligación.
Mis primeras lecturas fueron ligeras: las historietas de Tío Rico, Tribilín y el inagotable mundo Disney que llenaban los kioscos de mi infancia. Pero los verdaderos descubrimientos llegaron con Condorito y Barrabases, esas revistas que mezclaban humor, picardía y una ternura muy chilena.
Luego, un día cualquiera, apareció en mi vida Mampato. No puedo explicar del todo lo que significó. Sus aventuras con Ogú me abrieron una ventana hacia el tiempo, la imaginación y la aventura. Pero más que eso, me despertó la pasión por buscar.
Quería encontrar los números que me faltaban, y así nació el hábito de recorrer librerías de viejo, rincones de feria, locales escondidos donde un librero solitario fumaba mientras hojeaba un libro amarillento.
Todavía puedo evocar ese olor a papel antiguo, mezcla de polvo, historia y promesa.
Después vino Papelucho, y desde ahí ya no hubo retorno. Los libros se convirtieron en mi casa paralela, mi refugio, mi espejo y mi brújula. Cada autor fue una voz, una posibilidad.
Los libros me han dado amigos, preguntas, consuelos y caminos. A través de ellos he aprendido que leer no es solo un acto intelectual, sino una forma de vivir más intensamente, de no estar solo en el mundo.
Hoy, en este nuevo rincón digital que abro —Apuntes desde mi rincón— quiero compartir esa travesía. No para enseñar, sino para acompañar a otros lectores, celebrar la belleza de una frase bien escrita, el temblor que deja una novela, el desvelo que provoca un poema.
Aquí caben las reseñas, las reflexiones, los subrayados, las anécdotas y las pequeñas epifanías que solo ocurren entre páginas.
Leer y escribir son, en el fondo, la misma cosa: un intento de permanecer.
“Desde mi rincón, los libros siguen hablando. Yo solo anoto lo que escucho.”
© [2025] [Daniel Olivero González]. Todos los derechos reservados.

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