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María Luisa Bombal: Análisis de 'La última niebla' y su legado

"Portada del libro 'La última niebla' de María Luisa Bombal, edición ilustrada generada por IA".

Resumen: Redescubrir a María Luisa Bombal es adentrarse en la bruma de la psique femenina y la vanguardia chilena. En este artículo, analizamos su obra cumbre, La última niebla (1934), explorando cómo su vida trágica y su estilo disruptivo transformaron la literatura latinoamericana, influyendo incluso en maestros como Juan Rulfo. Un viaje desde las colecciones de la Revista Ercilla hasta el erotismo y la soledad de una escritora adelantada a su tiempo.

La revista Ercilla estuvo alineada con el enfoque comunicacional de la dictadura de Pinochet; tras haber alcanzado cotas de buen periodismo como medio opositor a la UP, entró en una fase de entreguismo y sesgo ideológico que la alejó de la independencia que debe caracterizar a un medio que se respete.

Sin embargo, dejó un legado cultural que con el paso de los años se valora y se saluda desde este rincón de memorias y rescate. Me refiero a las distintas colecciones de libros que venían junto a la edición impresa y que se vendían a precios bajos. Fue una iniciativa para estimular la lectura que se inauguró en el año 1983 para celebrar su aniversario. Una de las que más disfruto es la serie "Mejores Autores Chilenos". En mi biblioteca se encuentran muchos ejemplares, en distintos estados de conservación, pero todos completamente legibles.

"Libros de la colección Mejores Autores Chilenos de la Revista Ercilla, estilo editorial clásico, imagen generada por IA."


Entre ellos se encuentra, en una nebulosa de sentimientos y emociones, la obra de la escritora María Luisa Bombal: La última niebla. Una novela corta o nouvelle que me llevó a lo más íntimo del sentir de su protagonista, donde la realidad, asfixiante y mediocre, se entremezcla con su mundo onírico; un mundo donde ella reencuentra su cuerpo y su erotismo.

La leí de un tirón una tarde nublada bajo los molles de mi casa. La pluma de la Bombal me remeció y mostró un mundo increíble, reprimido y demonizado por el prejuicio social y de género. Un manifiesto a lo femenino que hoy resuena con mayor fuerza que nunca.


La última niebla (1934)

"Ilustración de la protagonista de 'La última niebla' y su esposo cenando en un comedor sombrío; ella muestra una expresión de fastidio y hastío conyugal. Imagen generada por IA."


Es una nouvelle breve pero densa, como la bruma que le da nombre. Es la obra que inauguró la modernidad literaria en Chile al desplazar el foco del campo y el realismo social hacia el mundo interior y el deseo femenino.

La trama gira en torno a una mujer atrapada en un matrimonio gélido y rutinario con su primo Daniel (quien vive obsesionado con su difunta primera esposa), la cual tiene un encuentro fugaz y apasionado con un desconocido en una noche de niebla. 

Pasamos a una segunda habitación más fría aún que la primera.

Comemos sin hablar.

—¿Te aburres? —interroga de improviso mi marido.

—Estoy extenuada —contesto.

Apoyados los codos en la mesa, me mira fijamente largo rato y

vuelve a interrogarme:

—¿Para qué nos casamos?

—Por casarnos —respondo.

Daniel deja escapar una pequeña risa

La ambigüedad es el nombre del juego. ¿Ocurrió realmente ese encuentro o es una proyección de su alienación? La protagonista vive desdoblada entre una realidad doméstica asfixiante y un mundo onírico donde recupera su cuerpo y su erotismo.

Me acomete una extraña languidez. Cierro los ojos y me abandono contra un árbol. ¡Oh, echar los brazos alrededor de un cuerpo ardiente y rodar con él, enlazada, por una pendiente sin fin…! Me siento desfallecer y en vano sacudo la cabeza para disipar el sopor que se apodera de mí.

La niebla es la frontera en la cual se desenvuelven las penas y anhelos de la protagonista. Ella vive en una zona donde se desdibujan los límites entre lo que es y lo que se desea.

Casi sin tocarme, me desata los cabellos y empieza a quitarme los vestidos. Me someto a su deseo callada y con el corazón palpitante. Una secreta aprensión me estremece cuando mis ropas refrenan la impaciencia de sus dedos. Ardo en deseos de que me descubra cuanto antes su mirada. La belleza de mi cuerpo ansia, por fin, su parte de homenaje.

"Ilustración de amantes en la niebla, concepto visual para la novela La última niebla de María Luisa Bombal, generada por IA".


Es el retrato de la muerte en vida de una mujer que, al final, acepta el destino de "tejer el silencio" hasta morir.

"¿Mi vida no es acaso ya el comienzo de la muerte? Morir para rehuir ¿qué nuevas decepciones? ¿Qué nuevos dolores?"


María Luisa Bombal, su vida



Nació en Viña del Mar (1910). María Luisa no encajaba en el molde de la "señorita de sociedad" de la época. A los ocho años, tras la muerte de su padre, se fue a París junto a su madre y hermanas. Allí terminó su educación escolar e ingresó en 1928 a la Facultad de Letras de La Sorbonne, carrera que culminó tres años más tarde con la presentación de una tesis sobre Prosper Mérimée. 

Concluidos sus estudios universitarios, regresó a Chile para reunirse con su familia; al llegar conoció a un joven amigo de la familia, Eulogio Sánchez Errázuriz, con quien inició una intensa relación amorosa que la obsesionaría durante toda su juventud.

María Luisa al referirse a "La última niebla" expresaba que "está inspirada en haber tenido un amante que no tuve... Mi primera experiencia amorosa fue bastante espantosa, yo lo puse a él como marido, la novela tiene una base autobiográfica bastante trágica y desagradable... La experiencia sexual también; en esa época, las regulaciones eran para que las obedecieran los de la clase media... bastante trágica, pero uno no puede hablar de los secretos del corazón y del alma... Son los secretos que uno no puede estar poniendo en la mesa porque se hace algo público ¿ves tú? La novela está basada en mi primer amor, que terminó a balazo limpio". 

En 1933, tras separarse de Eulogio, partió a Buenos Aires invitada por Pablo Neruda. Allí participó del movimiento intelectual de la época, reuniéndose con los escritores agrupados en torno a la revista Sur. En 1935 inició su carrera literaria publicando La última niebla; tres años después lanzó La amortajada, su novela más importante. En agosto de 1940 regresó a Chile, trayendo consigo los manuscritos de "El árbol" y "Las islas nuevas". Al año siguiente, fue encarcelada tras intentar asesinar a su antiguo amante, Eulogio Sánchez.



El incidente del Hotel Crillón


Su vida estuvo marcada por una pasión destructiva por Eulogio Sánchez. Tras años de una relación tormentosa y ante la indiferencia de él, María Luisa protagonizó un episodio digno del folletín más rebuscado: en busca de respuestas y, quizás, de justicia, decidió acabar con la vida del ingrato

En 1941 lo esperó en la puerta del Hotel Crillón y le disparó tres veces. Él sobrevivió, ella fue a la cárcel y luego fue absuelta porque se consideró que actuó bajo una "enajenación mental" producto del desamor. Este evento cimentó su imagen de mujer trágica, una "escritora maldita" que vivía con la misma intensidad con la que escribía sus ficciones de bruma y muerte.

Superado este incidente, en 1944 viajó a Estados Unidos, donde vivió los siguientes 30 años. Estuvo sumida en el alcohol y la soledad hasta que se casó con Fal de Saint Phalle, un francés dedicado a los negocios, con quien se casó el 1 de abril de 1944 y tuvo una hija, Brigitte, el nombre de la protagonista de su segunda novela.

Superado este incidente, en 1944 viajó a Estados Unidos, donde vivió los siguientes 30 años. Estuvo sumida en el alcohol y la soledad hasta que conoció a Fal de Saint Phalle, un francés dedicado a los negocios con quien se casó el 1 de abril de 1944 y tuvo una hija, Brigitte (nombre de la protagonista de su segunda novela).

Durante su residencia en Estados Unidos continuó activamente su trabajo literario, enfocada especialmente en la escritura de obras de teatro. En 1946 publicó La historia de María Griselda y trabajó para la UNESCO. Luego del fallecimiento de su esposo en 1969, partió a Buenos Aires; allí permaneció hasta 1973, año en que regresó a Chile para quedarse de manera definitiva. Pese a llevar muchos años en el extranjero, nunca renunció a su pasaporte chileno, lo que limitó sus posibilidades de recibir premios en los países donde había desarrollado parte importante de su obra.

En Chile, las penas y el alcohol debilitaron su salud; murió el 6 de mayo de 1980 en completa soledad, en una sala común de un hospital público y sin haber obtenido el Premio Nacional de Literatura. Su obra inédita y sus novelas más conocidas fueron recopiladas y publicadas por Lucía Guerra diecisiete años después de su muerte, bajo el título de Obras completas.


Análisis de la obra de María Luisa Bombal

Volvió de Buenos Aires a Chile cuando todavía se escribía sobre huasos y vacas (criollismo), mientras ella traía en la maleta la influencia de las vanguardias europeas, el existencialismo y una libertad sexual y emocional que escandalizó a la alcurnia santiaguina.

A pesar de su escasa producción (La última niebla, La amortajada y varios cuentos), su relevancia en las letras universales es inmensa. Juan Rulfo confesó que sin La amortajada no existiría Pedro Páramo. Ella fue la primera en darle voz a los muertos y en tratar lo fantástico como una extensión de la psique.

La voz de Bombal se instaló como una de las primeras exponentes de la novela contemporánea latinoamericana. Su técnica literaria se ha comparado con la de autores como la inglesa Virginia Woolf y el estadounidense William Faulkner. Hoy, su obra ha sido revisitada por nuevos teóricos, lo que ha permitido bucear en las distintas capas de sus textos. 

Los estudios de género reconocen en esta escritora una primera expresión de problemáticas que luego cobrarían mayor relevancia, como las relaciones de poder entre el hombre y la mujer y los papeles asignados a esta dentro de la sociedad. En este sentido, la temática desarrollada por María Luisa Bombal fue, sin duda, adelantada a su tiempo.


Una última reflexión

Si analizamos a María Luisa, nos encontramos con una arquitecta de la atmósfera. Para ella el paisaje es el alma: en sus escritos, la lluvia, el mar de la zona central y la niebla son el estado de ánimo de los personajes.

Lo sobrenatural es cotidiano, sin necesidad de monstruos externos. Este se halla en la soledad absoluta y en la incertidumbre de no saber si se está viviendo o soñando. Su obra nos muestra que la brevedad es arte. Ella demostró que no se necesita un tomo de 500 páginas para desarmar emocionalmente a un lector. La última niebla se lee en una tarde, pero se queda contigo una vida entera.



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